dimarts, 23 d’abril del 2013

Una maestra en Katmandú – Vicki Subirana


Peripecia vital de una maestra con un sueño: consolidar un proyecto educativo universal (método Montesori).

Citando a Vicki Subirana:

“Aquí, en mi carpeta, están mis recuerdos. No sabía decir si es azul, verde o marrón: tal vez gris, o acaso tuvo alguna vez un color y brillante. Sus bordes  están ajados, quebradas las esquinas y parece quejarse cada vez que la toco. Por eso la acaricio y deslizo mis dedos sobre ella, para darle la paz y el sosiego que, después de tantos años, merece. Yo la trato con delicadeza porque ella guardo mi vida. En su interior se acumulan hojas sueltas, notas que fueron importantes un día o dos, recortes de prensa, algunas facturas, invitaciones de boda, papeles amarillentos que podrían desmenuzarse menor roce, relatos que parecen extraídos de una novela imposible de Dickens en Nepal, diarios y fotografías que han ido palideciendo con los años…
Mi carpeta de color indefinido vigila todos los recuerdos y no puedo menos que esbozar una sonrisa cuando la tengo frente a mí, como ahora…”

“…Hay rincones con olor a cabaña, a guardería infantil, a internado, a fabrica, a lluvia tropical, a flores, y a ungüentos vomitivos.”

“Cuando aterricé en Delhi… Estaba tan asustada y tenía ganas de llorar, y lloré como lloran los ángeles de las iglesias ../… sin llanto, sin expresión, pero con mucha pena por dentro.”

“Cada cosa que os ocurre tiene una razón de ser, que nada nos pasa porque sí. Todas las experiencias me habían dado una lección importante. Muchas de ellas habían sido dolorosas, dramáticas, desgarradoras, pero, aún así, habían sido necesarias para mi crecimiento.”

“No comprendía que solamente yo era responsable de mis propios actos, que cada pensamiento que abordaba mi mente, cada palabra que salía de mi boca, cada cosa que yo hacía, quedaría irreversiblemente materializada. ../… Me percaté de que yo era capaz de diseñar mi propia vida, mi destino. El descubrimiento de que nosotros somos los arquitectos de nuestro futuro, de que nadie tiene la culpa de lo que nos pasa, cambió mi manera de actuar.”

“Sólo hay un camino para aliviar el sufrimiento del ser humano: la práctica del amor desinteresado por todos los que nos rodean.”


Martes con mi viejo profesor - Mitch Albom

Citando a Mitch Albom:



Morrie reflexiona:

“La cultura que tenemos no hace que las personas se sientan contentas en sí mismas. Y uno ha de tener la fuerza suficiente para decir que si la cultura no funciona, no hay que tragártela”. Créate la tuya propia.

Sobre la necesidad de mantener una “conexión” con la sociedad que nos rodea: “Son muchas las personas que van por ahí con una vida carente de sentido. Parece que están medio dormidos, aun cuando están ocupados haciendo cosas que les parecen importantes. Esto se debe a que persiguen cosas equivocadas. La manera en que puedes aportar sentido a tu vida es dedicarte a amar a los demás, dedicándote a la comunidad que te rodea y dedicarte a crear algo que te proporcione un objetivo y un sentido.”

“Es posible que la muerte sea la gran niveladora, la única cosa grande que es capaz de conseguir, por fin que las personas que no se conocen derramen una lágrima las unas por las otras.”

“¿Quieres que te diga lo que más estoy aprendiendo con esta enfermedad? Que lo más importante de la vida es aprender  a dar amor y dejarlo entrar.
Déjalo entrar. Creemos que no nos merecemos amor, creemos que si lo dejamos entrar nos volvemos demasiado blandos. Pero un hombre sabio que se llamaba Levine lo expresó así: “El amor es el único acto racional”.”

Sobre el efecto del silencio en la relaciones humanas: “¿Por qué nos incomoda tanto el silencio? ¿Por qué encontramos tanto alivio en tanto ruido?”

Sobre los límites de la autocompasión: “Establecer un límite diario a la autocompasión: unos minutos lacrimógenos, y después a seguir adelante con la jornada. Concentrarse en las cosas buenas que me quedan en la vida. ../… También es maravilloso el tiempo que tengo para despedirme.”

“Una parte del problema es la prisa que tiene todo el mundo. Las personas no han encontrado sentido en sus vidas, por eso corren constantemente buscándolo. Piensan en el próximo coche, en la próxima casa, en el próximo trabajo. Y después descubran que esas cosas también están vacías, y siguen corriendo.”

Reseña y más info: http://www.maeva.es/colecciones/mitch-albom/martes-con-mi-viejo-profesor

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